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Bimba Bosé

Bimba Bosé
Bimba Bosé, vivió con alegría hasta el final

Miguel Bosé quiso despedirse de su sobrina en las redes sociales: “Buen viaje, Bimba, mi cómplice, mi compañera, mi amor, mi hija querida. Guíame”.

“Hoy no es un día de tristeza, es un día para estar contentos por todos los momentos que hemos disfrutado con ella”

Pero, quizá las palabras más bellas, fueron las que le dedicó su hija mayor Dora (13), la hija mayor que para despedirse de su madre escribió: “Muchísimas gracias a todos los que me apoyáis, y que sepáis que hoy NO es un día de tristeza, porque a mi madre es lo que menos le gustaba, la tristeza. Hoy es un día para estar contentos por todos esos momentos que hemos vivido y disfrutado con ella”.

Su madre, Bimba Bosé, fue una  figura internacional de la moda, el mundo de los DJ, la canción pop y, últimamente, de la televisión y el cine –una de sus últimas colaboraciones fue un pequeño papel en el filme Julieta (2016) de Pedro Almodóvar.

Arte por todas sus venas

Con esos aires conscientes de androginia, Bimba se hizo acreedora de lo mejor de la estirpe nacida del matrimonio de la actriz Lucia Bosé y del torero Luis Miguel, Dominguín, sus abuelos. Era hija de Lucía González Bosé y Alessandro Salvatore, y sobrina del cantante Miguel Bosé, quien siempre sintió debilidad por Bimba. Fue precisamente él quien la presentó a lo grande en sociedad -cantando juntos un dúo, Como un lobo, el mismo que incluía el álbum Papito– en un especial navideño de Televisión Española. Tenía entonces 31 años y se la conocía únicamente por sus trabajos como modelo y pinchadiscos. Ese salto musical pronto la llevaría también como cantante y auténtica líder del grupo The Cabriolets, para el que incluso fundó su propio sello editorial, para publicar sus primeros discos.

Imagen enigmática de libertad

Bimba no era precisamente la típica belleza rubia de rostro angelical. Esa imagen enigmática de libertad, esa ambigüedad, la convirtió enseguida en una especie de icono pop y confirmó la atención de las mejores firmas de moda en la escena mundial: Kenzo, Fendi, Schlesser, Devota & Lomba, Ferragamo, Victorio & Luccino, Alexander McQueen, Galliano, Jean Paul Gaultier, Prada, Lagerfeld, Versace, Gucci, Valentino y, sobre todo, su amigo del alma David Delfín.

Bimba llevaba en las venas los genes artísticos. Desfiló en pasarelas de todo el planeta y trabajó para fotógrafos de enorme prestigio como Mario Testino, Richard Avedon, Bruce Weber, Steven Meisel, Terry Richardson o Peter Lindbergh. Y fue portada en revistas como Vogue o Harper’s Bazaar.

Los tabúes de la enfermedad

Pero su carisma público se disparó en los últimos tiempos, desde que en el 2014 le fue diagnosticado un tumor en el pecho izquierdo. Su duro combate contra la enfermedad, su forma abierta de encarar los tabúes, la naturalidad con que afrontó la mastectomía, la convirtieron en un referente para todas las mujeres, en especial para aquellas que padecían cáncer. El tratamiento no logró parar una metástasis que extendió el tumor a huesos, hígado y cerebro.

“No me han dejado sentirme sola”

Bimba Bosé aseguraba vivir su enfermedad «con mucha alegría», porque se daba cuenta de que debía estar agradecida por el apoyo y las muestras de cariño que le daban desde el equipo médico que la trataba, de su familia, de su pareja -el modelo y DJ Charlie Centa-, de sus amigos, de sus fans. Los cuidados que recibía en el hospital, donde estaba rodeada de «gente maravillosa», explicaba, eran exquisitos. «No me han dejado sentirme sola», elogiaba.

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